Argentina, a un paso de legalizar el aborto

Es un reclamo histórico por parte de los colectivos feministas que estuvo a punto de convertirse en ley en 2018.
En la actualidad se permite si el embarazo es fruto de una violación o corre peligro la vida de la madre.

Argentina acaricia una vez más la posibilidad de garantizar el aborto legal, seguro y gratuito en todo su territorio. Con el apoyo de 131 diputados, el rechazo de 117 y la abstención de otros seis legisladores, la Cámara de Diputados dio media sanción este viernes a un proyecto de ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta las 14 semanas de gestación. Fueron 20 horas de debate que llevaron a que la votación tuviera lugar a las 7.20 de la mañana.

Durante una jornada muy calurosa y la noche que le dio tregua, miles de personas, tanto a favor como en contra de la ley que consagra el aborto legal, seguro y gratuito, acompañaron la discusión desde las afueras del Congreso. Las vallas colocadas en la plaza frente al parlamento mantenían separados a ambos grupos a casi 100 metros de distancia. Varias pantallas gigantes permitieron seguir en todo momento la evolución del debate.

Mucho más multitudinaria era la presencia de quienes se manifestaban a favor de la normativa, reconocibles por el color verde que mostraban con pañuelos y otras prendas de vestir. Contaban con el apoyo de numerosas organizaciones sociales, civiles y políticas, incluida la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, una entidad que reúne a 500 agrupaciones y que impulsa desde hace quince años la promulgación de la ley.

“Apoyo la legalización del aborto porque por más que el Código Penal reconozca el derecho al aborto en caso de violación, no siempre se cumplían los protocolos”, indicó a Público una de las manifestantes, Jana Mansilla. “Siempre será positivo que podamos decidir sobre nuestro propio cuerpo”.

Con el color celeste se envolvieron los que se oponían a la IVE. Muchos de ellos llevaban símbolos religiosos, en sintonía con el apoyo que brinda a este colectivo la Iglesia católica y diversas congregaciones evangélicas. Misas y rezos se sucedieron entre fotos de fetos y cruces clavadas sobre el césped de la plaza frente al Congreso.

Presenciaba este espectáculo desde la distancia Estela Barañano, una mujer de unos 60 años para quien la legalización del aborto entraña un asesinato. “No hay ningún aborto seguro, nadie asegura que una mamá no se muera en un hospital”, señaló. “Hay que ayudar a las mamás a que tengan los bebés, y si no pueden, que los den en adopción”.